Mamás primerizas: lo que me hubiera gustado saber

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Querida futura mamá, o mamá reciente,

Si estás leyendo esto, probablemente tu mundo esté lleno de ilusión, miedos, preguntas y una montaña de consejos no pedidos. El embarazo y la llegada de un bebé desatan una avalancha de información que, aunque bien intencionada, a menudo nos abruma y nos hace sentir que debemos cumplir con un estándar de perfección inalcanzable.

Por eso, esta no es una lista de reglas. Es una carta. Son los secretos a voces, los permisos y las verdades que me hubiera gustado que alguien me susurrara al oído cuando estaba en tu lugar: con un bebé en brazos y el corazón lleno de amor, pero también de una profunda incertidumbre. En Toddler, nuestra filosofía es acompañarte en cada aventura, y tu transformación en mamá es, sin duda, la más grande de todas.

Así que preparate un té, sentate cinco minutos (si podés) y leé esto, que es para vos.

10 verdades que te darán calma y confianza en esta nueva etapa

La «mamá perfecta» no existe (y la «mamá suficientemente buena» es maravillosa)

La presión de las redes sociales y las expectativas culturales nos venden la imagen de una maternidad impecable: una mamá radiante, un bebé siempre tranquilo, una casa ordenada. La realidad es otra cosa. Habrá días en que no te bañes, en que la casa sea un caos y en que tu mayor logro sea haber comido algo. Y está bien. Tu bebé no necesita una mamá perfecta; necesita una mamá real, presente y feliz. El concepto de «madre suficientemente buena», acuñado por el pediatra y psicoanalista Donald Winnicott, nos recuerda que responder a las necesidades de nuestro bebé la mayor parte del tiempo, con amor y cometiendo errores, es más que suficiente para que crezca sano y seguro.

Tu recuperación importa tanto como el cuidado del bebé

Todo el mundo se centrará en el bebé, pero vos acabás de pasar por una transformación física y hormonal monumental. El posparto, o «cuarto trimestre», es un período de sanación para vos. Tu cuerpo necesita tiempo para recuperarse de un parto o una cesárea. Tenés que darte permiso para descansar, para moverte despacio, para pedir que te cuiden. Delegá tareas, aceptá la comida que te traen, dormí cada vez que tengas una oportunidad. Cuidarte a vos no es egoísmo, es una necesidad para poder cuidar bien de tu bebé.

Confiar en tu instinto es tu superpoder

Vas a recibir miles de opiniones: sobre el sueño, la lactancia, los cólicos, la ropa… de tu familia, amigos, vecinos y hasta de extraños en el supermercado. Escuchá con amabilidad, pero recordá que nadie conoce a tu bebé como vos. Tenés un instinto biológico diseñado para proteger y entender a tu cría. Si algo no te resuena, aunque venga del libro más vendido o del consejo de la persona que más querés, tenés permiso para descartarlo. Tu intuición es tu mejor brújula.

Pedir ayuda no es fracasar, es construir tu tribu

Nuestra cultura aplaude a la «supermamá» que puede con todo sola. Es una trampa. Criar un ser humano es un trabajo inmenso que históricamente se ha hecho en comunidad. Pedir ayuda es un signo de fortaleza y de inteligencia.

  • Sé específica: En lugar de decir «necesito ayuda», probá con «necesito que vengas una hora y sostengas al bebé mientras me ducho» o «¿podrías traerme un tupper de comida mañana?». La gente quiere ayudar, pero a menudo no sabe cómo.

El vínculo no siempre es un flechazo (y está bien)

Se nos vende la idea de un amor instantáneo y arrollador en el segundo en que vemos a nuestro bebé. Para muchas, es así. Pero para otras, el vínculo tarda en construirse. Puede que te sientas abrumada, desconectada o simplemente como si estuvieras cuidando al bebé de otra persona. Esto es especialmente común después de un parto traumático o si estás lidiando con «baby blues» o depresión posparto. No te sientas culpable. El amor profundo se construye con el día a día, con cada caricia, cada mirada, cada pañal cambiado. Dale tiempo.

La lactancia es un camino, no un destino (y todas las formas de alimentar son válidas)

La lactancia materna puede ser una experiencia hermosa, pero también puede ser increíblemente difícil: dolor, grietas, mastitis, baja producción, problemas de agarre… Si la lactancia funciona para vos y tu bebé, maravilloso. Si no funciona, o si decidís no amamantar por la razón que sea, también es maravilloso. Alimentar a tu bebé con fórmula con amor, mirándolo a los ojos y creando un momento de conexión, es igual de válido. Un bebé necesita una mamá sana y tranquila, no una mamá que sufre por cumplir con un ideal. Bebé alimentado es bebé feliz.

Tu bebé necesita menos cosas y más de vos

La industria de productos para bebés es gigante y puede hacerte sentir que necesitás mil aparatos. La realidad es que tu bebé necesita muy poco: un lugar seguro para dormir, pañales limpios, comida, ropa cómoda y, sobre todo, tu presencia, tu voz, tu olor, tu contacto piel con piel. Tu cara es su juguete favorito. Tu voz es su mejor canción. No te estreses por tener «lo último»; enfocate en ofrecerle lo primero y más importante: tu amor y tu atención.

Simplificar lo es TODO

Tu energía es el recurso más valioso y limitado que tenés ahora mismo. No la gastes en cosas que no importan.

  • La ropa del bebé: Que sea simple, cómoda y fácil de poner y sacar. Los mil botones y moños son lindos para una foto, pero poco prácticos para el día a día.
  • La limpieza: Rápida y efectiva. Tener a mano un paquete de toallitas húmedas Toddler (https://toddler.baby/) es el mejor ejemplo de simplificación: sirven para la cola, las manos, la cara (con cuidado), limpiar un derrame en la ropa o en el cambiador… Un solo producto, mil soluciones. Las toallitas Sin Perfume (https://toddler.baby/toallitas-humedas-sin-perfume/) son un básico para todo, especialmente para la piel delicada del recién nacido. Y las de Aloe Vera (https://toddler.baby/toallitas-humedas-con-aloe-vera/) aportan un extra de calma y cuidado en cualquier momento.

Tu relación de pareja se transformará (y necesita cuidado)

La llegada de un bebé pone a la pareja a prueba. El cansancio, el estrés y el cambio de roles pueden generar distancia. De repente, todas las conversaciones giran en torno al bebé. Es fundamental que encuentren pequeños momentos para reconectar, aunque sea cinco minutos de charla al final del día (sin hablar del bebé), un abrazo largo o un simple «gracias por ser mi equipo». Cuidar la pareja es cuidar la base de su nueva familia.

Todo es una etapa (lo bueno y lo malo)

Esta es quizás la verdad más importante y agridulce.

  • Las noches sin dormir, el llanto inconsolable, la sensación de no poder más… es una etapa y pasará. Te lo prometo.
  • Los abrazos de koala, el olor a bebé, sus manitos apretando tu dedo, sus primeras sonrisas… también es una etapa y pasará.

Saber esto te da dos cosas: esperanza en los momentos difíciles y una invitación a atesorar los momentos dulces, porque son increíblemente fugaces.

Una carta final para vos

Mamá primeriza, lo estás haciendo mucho mejor de lo que crees. Habrá días buenos y días malos. Habrá momentos de una felicidad que te desborda y otros de una soledad que te cala los huesos. Todo es parte de este viaje salvaje y maravilloso.

Sé amable con vos misma. Celebrá las pequeñas victorias. Perdonate los errores. Sos la experta mundial en tu bebé. Nadie en este planeta está más calificada que vos para ser su mamá. Confiá en eso. Confiá en vos.

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